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Aprender haciendo sí impacta: estudio conjunto de CILED y Fundación Irarrázaval evidencia resultados de metodologías activas en educación TP 

El desarrollo de habilidades como creatividad, pensamiento crítico y comunicación tiende a darse de manera articulada en estudiantes que participan en metodologías activas. Ese es uno de los principales hallazgos del estudio presentado por el Centro de Innovación en Liderazgo Educativo (CILED) de la Universidad del Desarrollo, en conjunto con Fundación Irarrázaval (FIRA). 

Los resultados fueron dados a conocer en una reunión que convocó a representantes de los establecimientos participantes, equipos directivos y actores vinculados al proyecto, generando un espacio de reflexión en torno a los aprendizajes y desafíos de estas experiencias.  

En ese contexto, la directora ejecutiva de CILED, Soledad Ortúzar, señaló que “este estudio permite avanzar desde la intuición a la evidencia, identificando qué condiciones hacen posible que las metodologías activas se sostengan en el tiempo”, destacando además el rol del liderazgo educativo para traducir estas experiencias en mejores oportunidades de aprendizaje. 

La investigación se desarrolló en tres liceos técnico-profesionales del país: el Liceo Bicentenario de Excelencia Padre Oscar Moser (Padre de las Casas), el Liceo Bicentenario Industrial Guillermo Richards Cuevas (San Felipe) y el Liceo Bicentenario Colegio Diocesano Obispo Labbé (Iquique), donde se han implementado metodologías como Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y ETHAZI.  

El objetivo del estudio fue recoger evidencia rigurosa y contextualizada para comprender cómo se desarrollan estas metodologías, cuáles son sus resultados en distintas dimensiones del quehacer educativo y qué condiciones favorecen o dificultan su sostenibilidad.  

Para ello, se aplicaron encuestas, entrevistas y análisis documental, incorporando la mirada de estudiantes, docentes, directivos y apoderados. Este enfoque permitió capturar tanto resultados cuantitativos como cualitativos sobre la implementación de estas estrategias pedagógicas.  

Desde Fundación Irarrázaval, Pilar Alonso, su Directora de Gestión Académica, explicó que la iniciativa surgió para acompañar a establecimientos interesados en innovar en sus prácticas pedagógicas, enfatizando que “el compromiso del colegio con la implementación de estas metodologías, junto con la constancia y la perseverancia, es clave para ver resultados”. 

Entre los resultados, destaca que la valoración de los proyectos por parte de los estudiantes se asocia significativamente con múltiples dimensiones de su desarrollo, reforzando el rol de estas metodologías como eje articulador del aprendizaje. Asimismo, se observan niveles altos de satisfacción docente y percepción positiva sobre los aprendizajes, junto con desafíos persistentes en ámbitos como el uso de tecnologías y la colaboración entre profesores.  

Esta transformación también se refleja en la experiencia de los establecimientos. Desde uno de los liceos participantes, su director, Mauricio López, destaca que hoy observan estudiantes “más protagonistas de su aprendizaje, con mayor participación, trabajo en equipo y conciencia sobre lo que aprenden”, junto con una vida escolar donde se evidencia más colaboración, diálogo y sentido de propósito. A su vez, advierte que uno de los principales desafíos ha sido sostener estos cambios en el tiempo, lo que requiere liderazgo, acompañamiento y una alianza activa con las familias. 

A nivel general, los hallazgos muestran un desarrollo consistente, aunque con diferencias entre establecimientos, en las habilidades, percepciones y prácticas asociadas a metodologías activas, evidenciando su potencial para fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje en contextos técnico-profesionales.  

Finalmente, desde la Fundación advierten que el siguiente paso es avanzar hacia una medición más robusta del impacto, con evidencia que permita observar resultados sostenidos en los aprendizajes y habilidades de los estudiantes. 

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