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[Opinión] No más Excelencia Técnico-Profesional: Una guillotina para la equidad de oportunidades.

Columna de opinión publicada en emol.com por Mauricio Bravo, Cientista político e investigador de la Facultad de Gobierno UDD y Director de la línea de Evaluación y Políticas Públicas en CILED.

La UNESCO define que la educación y formación técnica y profesional es aquel sector de la educación que se ocupa de impartir conocimientos y destrezas o capacidades para el mundo del trabajo. Por su parte, el MINEDUC define que la Educación Media Técnico-Profesional (EMTP) es el nivel educativo orientado al desarrollo de aptitudes, competencias, habilidades y conocimientos, desde un enfoque de aprendizaje práctico.

La EMTP en Chile ha sido postergada por las políticas públicas nacionales, y será el actual gobierno quien la tomará como impronta de su programa, integrándola a una de las políticas educativas de fortalecimiento de la educación pública más exitosas de las últimas décadas: los Liceos Bicentenario.

¿Por qué la EMTP? Principalmente porque este subsistema escolar acoge un alto nivel de vulnerabilidad escolar (91%), porque carga con el estigma de ser una educación de segunda línea (de aquellos estudiantes de menor desempeño y sin posibilidad de ingresar a la Educación Superior) y porque es clave para la equidad de oportunidades y el desarrollo productivo del país. Respecto de esto último, es importante mencionar que se han identificado importantes brechas entre la formación recibida y las necesidades del mercado laboral: el 60% de los graduados de la EMTP no posee las competencias suficientes en compresión lectora ni razonamiento matemático (OECD, 2016). Esto dificulta o retrasa su ingreso al mercado laboral que muchos de estos estudiantes requieren con urgencia o su ingreso a instituciones de educación superior de mayor calidad (más de la mitad de los graduados de la EMTP continua estudios superiores).

Por lo anterior, se ha fomentado la creación e integración de Liceos TP al programa Bicentenario con el propósito de alcanzar resultados similares o superiores a los primeros Liceos Bicentenario creados entre 2010 y 2014. Hoy Chile cuenta con 200 de estos establecimientos: 111 Técnico-Profesionales (55%), 83 Científico-Humanista (41,5%) y 6 Artísticos (3%), distribuidos en todas las regiones del país.

¿Por qué este programa es tan exitoso? Primero, los Liceos Bicentenario rompen el paradigma de que una educación de calidad es privilegio del sistema particular pagado, aumentado sistemáticamente sus resultados SIMCE y PSU. Un estudio de la Universidad del Desarrollo (UDD) demuestra que un alumno (a) bicentenario obtiene entre 20 y 50 puntos más en el SIMCE que un egresado de un establecimiento no bicentenario (Araya y Dussaillant, 2018).

Segundo, un estudio de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) llamado “Análisis del Estado de Implementación del Programa Liceos Bicentenario de Excelencia (2014)” concluye que los resultados intermedios del programa han mejorado notoriamente (retiro, asistencia, reprobación, variación de puntajes SIMCE y PSU).

Tercero, frente a una oferta pública de alta calidad educativa, los padres modifican sus preferencias y trasladan a sus hijos desde instituciones particulares a las aulas municipales. Por tanto, se constata que los Liceos Bicentenario están generando una revaloración y confianza en la educación pública. En este sentido, según el Sistema de Admisión Escolar, los Liceos Bicentenario creados entre 2010-2014 son más preferidos que los emblemáticos. Adicionalmente, los Liceos TP Bicentenario creados desde 2018, obtienen mayor promedio de postulaciones totales y son los que con mayor frecuencia se escogen como primera opción.

En síntesis, con una inversión modesta es posible generar altos retornos públicos, con una proyección positiva en diversos indicadores de calidad y valoración social. Es decir, los Liceos Bicentenario se estarían configurando como un programa que promueve la calidad e inclusión social.

A pesar de la evidente e irrefutable evidencia empírica que respalda el éxito del programa, la actual oposición parlamentaria restó todo tipo de apoyo público para el fortalecimiento de los Liceos Bicentenario, dejando en cero su partida presupuestaria para el próximo año, siendo una clara señal de egoísmo y mezquindad con los más de 160 mil estudiantes que asisten a aulas bicentenario.

El día en que la educación se conciba como un bien público que genera enormes externalidades sociales y privadas y, por tanto, no como un bien político y programático, lograremos darle el protagonismo que merece y encausarla como una vía real de movilidad social. Sin duda, la educación TP una vez más será postergada y olvidada por políticos que no son capaces de ver más allá de sus propios beneficios y privilegios.

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