
Dirigir un jardín infantil implica tomar decisiones bajo presión sin perder de vista lo esencial: que niños y niñas cuenten cada día con mejores oportunidades para aprender, jugar y desarrollarse. Cómo sostener ese propósito, acompañar a los equipos y convertir la evidencia en mejoras concretas fue el eje de una jornada dedicada al liderazgo educativo en primera infancia.
El encuentro se realizó el 22 de octubre en la Universidad del Desarrollo (UDD) y reunió a autoridades, especialistas, equipos directivos y profesionales de la educación parvularia. El seminario «Liderazgo educativo en primera infancia: de la evidencia a la práctica en los jardines infantiles» fue organizado por Fundación Viento Sur, Fundación ama+ y el Centro de Innovación en Liderazgo Educativo de la Universidad del Desarrollo (CILED-UDD).
Ernesto Silva Méndez, prorrector de la UDD, dio la bienvenida al encuentro. Las palabras de apertura también estuvieron a cargo de Daniel Rodríguez Morales, subsecretario de Educación; Paula Santolaya, directora de Programas de Fundación Viento Sur, y Soledad Ortúzar, directora ejecutiva del CILED-UDD.
Ortúzar abordó los principales desafíos de la educación parvularia en Chile y destacó que su impacto en las trayectorias de niños y niñas depende de la calidad de las experiencias que se ofrecen. En ese contexto, subrayó el papel del liderazgo educativo para acompañar a los equipos, mantener el foco en el trabajo pedagógico, utilizar información para tomar decisiones y construir relaciones de confianza con las familias.




La charla magistral estuvo a cargo de Anne Douglass, PhD, profesora de Educación Parvularia y directora ejecutiva fundadora del Early Education Leaders Institute de la Universidad de Massachusetts Boston. En su presentación, titulada «El liderazgo en educación parvularia como motor de cambio y calidad», profundizó en las condiciones que permiten desarrollar, extender y sostener buenas prácticas dentro de las organizaciones educativas.
Douglass explicó que administrar un establecimiento y liderar su mejora son responsabilidades diferentes, aunque complementarias. Mientras la gestión permite sostener su funcionamiento cotidiano, el liderazgo ayuda a movilizar cambios y generar oportunidades para que los equipos aprendan y mejoren sus prácticas.
Durante su exposición, presentó cuatro prácticas esenciales: construir un propósito compartido, fortalecer la confianza y la voz de las educadoras, generar condiciones para la colaboración e instalar procesos de indagación y mejora continua. También destacó que los liderazgos más efectivos crean oportunidades para que otras personas asuman responsabilidades, aporten su experiencia y participen en las decisiones.
Desde esta perspectiva, la mejora se construye mediante acciones concretas: identificar un desafío, probar una estrategia, observar sus resultados y ajustar las prácticas a partir de lo aprendido. De esta manera, la calidad no depende únicamente de esfuerzos individuales, sino de la capacidad de toda la organización para aprender.

Posteriormente, Christian Lazcano, director de Investigación y Políticas Públicas del CILED-UDD, y Claudia Larroulet, coordinadora de Investigación y Evaluación de Fundación ama+, presentaron una investigación sobre el bienestar de las educadoras en jardines infantiles y su relación con las condiciones en que desarrollan su trabajo.
Los resultados dieron paso a un panel integrado por María José Pérez, directora de Educación de Fundación Integra; Nicole Bonfort, coordinadora de Parentalidad y Familias de Fundación Brazos Abiertos, y María Luisa Salazar, directora de la carrera de Educación Parvularia de la UDD. La conversación fue moderada por Alejandra Ibieta, presidenta del directorio de Fundación ama+.


En la etapa final, los participantes trabajaron en talleres dedicados al fortalecimiento del liderazgo de las directoras, la retroalimentación mediante el uso de datos, la construcción de relaciones de confianza entre las familias y los jardines infantiles, y la activación de recursos para el bienestar de los equipos.

El encuentro cerró con una invitación a transformar la evidencia y las experiencias compartidas en acciones concretas dentro de cada jardín o institución. El propósito común es fortalecer el trabajo que los equipos educativos y las familias realizan diariamente para que niños y niñas aprendan a través del juego, se desarrollen y vivan experiencias de bienestar en entornos de confianza.
