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Reto Construye TP premia tres innovaciones de estudiantes para la industria de la construcción

Organizado por el programa Construyo Mi Futuro de la Cámara Chilena de la Construcción y el Centro de Innovación en Liderazgo Educativo de la Universidad del Desarrollo, la segunda versión de este concurso de innovación tuvo la participación de 48 equipos provenientes de 11 regiones del país, casi duplicando la convocatoria del año pasado.
Estudiantes y docente del equipo Eco-comunidad Constructiva, primer lugar del Reto Construye TP
Los estudiantes Emily Huenchumán, Bryan Felipe, José Melillán, Justin Varas y Mark Zyl, junto a su profesor Juan Ogalde, del Liceo Bicentenario de Excelencia Padre Óscar Moser, obtuvieron el primer lugar con Eco-comunidad Constructiv

Un módulo con toldo para que los trabajadores no se insolen en obra, un catastro de techumbres para que ninguna familia llegue a junio con goteras y una plataforma para que los materiales que sobran en una obra terminen en manos de los vecinos y no en un vertedero son los tres proyectos con los que estudiantes de liceos técnico-profesionales ganaron la segunda versión del Reto Construye TP.

Esta iniciativa de Construyo Mi Futuro de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) en alianza con el Centro de Innovación en Liderazgo Educativo de la Universidad del Desarrollo (CILED-UDD) busca potenciar una educación que promueva la curiosidad y otras habilidades del siglo XXI a través de un ejercicio de innovación frente a desafíos actuales del sector de la construcción.

Durante 12 semanas, 48 equipos de estudiantes guiados por un docente y provenientes de las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Ñuble, Biobío, Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y Aysén trabajaron bajo la metodología Design Thinking para identificar un problema y desarrollar una idea que permitiera solucionarlo. Para esto tuvieron el apoyo de tutores especialistas de CILED-UDD. Al final, los equipos presentaron un video pitch sobre su proyecto, que fue evaluado por un jurado de la CChC.

“Este crecimiento significa que esta iniciativa está calando en los liceos técnico-profesionales y que existe una demanda real por este tipo de espacios”, señaló Orlando Sillano, vicepresidente de la Cámara Chilena de la Construcción. “Para nosotros esto significa consolidar el Reto Construye TP como una plataforma permanente y no un proyecto puntual”.

Cristina Aziz, coordinadora de Construye TP desde CILED-UDD, señaló que esta metodología “es innovadora y sencilla, y facilita el desarrollo de capacidades como empatía, creatividad, pensamiento crítico, colaboración, comunicación y resolución de problemas en los estudiantes, mientras que los docentes incorporan herramientas concretas para liderar procesos de innovación que luego pueden seguir utilizando en sus propias aulas”.

De los 20 finalistas se eligieron los tres primeros lugares y tres menciones honrosas, según el video pitch y las actividades del programa. Los premios consideran una tablet para los estudiantes que obtuvieron el primer lugar y audífonos para los que obtuvieron el segundo y tercer lugar. Además, los 3 equipos ganadores, junto con las 3 menciones honrosas, viajarán a Santiago para participar en Edifica 2026.

En la ceremonia de premiación del pasado miércoles 22 de julio, Soledad Ortúzar, directora ejecutiva del CILED-UDD, afirmó: “Hoy no solo celebramos proyectos y premiamos buenas ideas. Celebramos a jóvenes que se atrevieron a observar su entorno y preguntarse: ¿cómo podríamos hacerlo mejor? Esa pregunta es el comienzo de toda innovación”.

Del acopio de materiales al techo antes del invierno

Eco-comunidad Constructiva es el proyecto que obtuvo el primer lugar. Busca que el material en buen estado que sobra en las construcciones no termine desechado, mediante un punto de acopio en cada obra y una plataforma digital que gestiona su entrega a organizaciones y vecinos. Lo idearon los estudiantes Emily Huenchumán, Bryan Felipe, José Melillán, Justin Varas y Mark Zyl, junto a su profesor Juan Ogalde, del Liceo Bicentenario de Excelencia Padre Óscar Moser, de la Región de La Araucanía.

“Después de haber obtenido el segundo y tercer lugar en la versión anterior del concurso, este primer lugar refleja el crecimiento, la perseverancia y el compromiso de nuestros estudiantes, quienes demostraron que el esfuerzo, la constancia y el trabajo en equipo permiten alcanzar grandes desafíos”, dijo Ogalde, docente de la especialidad de Construcciones Metálicas del liceo.

Por su parte, cinco estudiantes del Liceo Industrial de San Fernando, en la Región de O’Higgins, se fijaron en un riesgo cotidiano de la obra: el golpe de calor. Kevin Pozo, Diego Lizana, Elián Díaz, Lucas Ávalos y Nain Mella, junto a su profesor José de la Cruz, desarrollaron Protect Sun, un módulo con toldo, punto de hidratación, iluminación y paneles solares para cargar herramientas eléctricas. Con ello obtuvieron el segundo lugar.

De la Cruz, profesor de Estado para la educación técnico-profesional, sostuvo: “Para nuestro equipo, este logro significó aprender a trabajar de forma colaborativa, fortalecer nuestras habilidades técnicas y de comunicación y demostrar que la innovación puede generar soluciones útiles para las personas”.

El tercer lugar fue para un proyecto que se adelanta al invierno: Vivienda Digna LVA propone catastrar y reparar fallas en muros y techumbres de hogares del 40% más vulnerable entre septiembre y diciembre, para que lleguen a junio en buenas condiciones. El equipo lo integraron los estudiantes Mayra Tejas, Constanza Hernández y Benjamín Bravo, junto a sus profesoras Ruth Labra y Nadia Romero, del Liceo Tecnológico Villa Alemana, en la Región de Valparaíso.

Para Labra, “lo más valioso de este logro fue ver cómo creció su confianza, la empatía y el apoyo mutuo en cada fase. Demostraron que cuando el talento se combina con el trabajo en equipo y las ganas de querer lograr algo no hay meta inalcanzable”.

Un reconocimiento que se entrega por primera vez

Este año hubo un número bastante elevado de proyectos de calidad, por lo que el programa quiso entregar menciones honrosas para reconocer el compromiso y mérito de más equipos.

En la Región de Los Ríos, el equipo del Liceo Bicentenario Industrial Ricardo Fenner Ruedi obtuvo una mención honrosa con Easy Block, que transforma residuos de obra —PVC, madera y planchas de yeso cartón— en bloques de fácil instalación. Lo desarrollaron los estudiantes Emily Salazar, Vicente Huemur, Paz Solís y Tomás Barría, junto a su profesora Nayeli Aros. La experiencia, contó Salazar, les permitió comprender que “la construcción no solo consiste en ejecutar una obra, sino también en identificar problemas, pensar en las necesidades de las personas y proponer soluciones innovadoras y sustentables”.

Plan Eléctrico también recibió una mención honrosa. Es una aplicación que arma el listado de materiales para una instalación eléctrica domiciliaria y se conecta al stock real de la bodega, con el fin de reducir los tiempos muertos en obra. Detrás del proyecto están los estudiantes Krishna Cárdenas, Jorge Aguayo, Benjamín Salazar, Jesús Briceño y Ángelo Escandón, junto a su profesor Javier Vásquez, del Liceo Politécnico Rosauro Santana Ríos, de la Región del Biobío. “Nuestro liceo tiene una baja matrícula, cerca de 300 estudiantes, lo cual indica que a pesar de tener pocos estudiantes podemos tener estos tremendos logros”, destacó Vásquez.

Ecoblocks completó las tres menciones honrosas. Busca reducir el ruido que las obras emiten hacia sus vecinos con un panel acústico fabricado con materiales recuperados de la construcción, como maderas trituradas. En el equipo participaron los estudiantes Maximiliano Astudillo, Alyson Bustos, Benjamín Castillo, Alen Gómez y María Antonia Montero, junto a su profesor Edgardo Oñate, del Liceo Bicentenario de Excelencia Padre Óscar Moser, de la Región de La Araucanía. “Aprendimos que no todos los problemas se arreglan de un día para otro, sino que también lleva su tiempo y mucho trabajo por detrás”, señaló el docente.

Más allá de los proyectos premiados, el concurso apunta a algo que perdura. Para Aziz, la mayor fortaleza de la iniciativa es que “el aprendizaje no termina con el concurso. Hemos visto equipos que fortalecen su confianza, mejoran su capacidad para trabajar colaborativamente y desarrollan soluciones con un alto nivel de pertinencia para su entorno. Al mismo tiempo, muchos docentes continúan utilizando la metodología en otros cursos y proyectos, generando capacidades que permanecen instaladas en los establecimientos”.

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